Para empezar
El primer equipo de medida: cinco herramientas por menos de cien euros
Casi toda pregunta de medida en una casa la resuelven cinco herramientas, y el orden importa más que las marcas. Compra primero una cinta porque todo lo demás la da por supuesta; segundo un nivel porque una vertical equivocada se ve para siempre; tercero un medidor láser porque convierte un trabajo de dos personas en uno de una. Las herramientas eléctricas van al final, y solo si el trabajo llega hasta ahí.
Por Jean-Benoit Buisson
Cinco herramientas, y el orden es el argumento.
1. Una cinta, porque todo lo demás la da por supuesta
Una cinta es la herramienta contra la que se comprueban las demás y la que coges sin pensar. Tres metros cubren una habitación, una encimera y una fila de armarios. La ventana en la parte alta de la carcasa de la Stabila importa más de lo que parece: medir la luz de un hueco significa si no leer la cinta y sumar la longitud de la carcasa, y en esa suma se cuela el error.
2. Un nivel, porque una vertical equivocada es permanente
Un estante un milímetro desnivelado es invisible. Un cerco de puerta un grado fuera de plomo se ve durante toda la vida del edificio. Sesenta centímetros es la longitud general útil, y el Bosch de aquí sirve además de regla y lleva una ranura en V para que se apoye en un tubo en lugar de bailar sobre él.
3. Un medidor láser, porque medir solo es la limitación
Veintidós euros compran unos ± 2 mm declarados sobre cincuenta metros, modos de superficie y volumen, y dos burbujas para escuadrar la herramienta contra una pared antes de pulsar. Esto último elimina el error de principiante que nadie nota: un haz unos grados fuera de escuadra lee más largo que la pared, siempre.
4. Un comprobador de tensión, antes de tocar nada eléctrico
No un detector sin contacto. Un comprobador bipolar carga el circuito, así que una tensión fantasma inducida se derrumba bajo él — que es la diferencia entre «probablemente con tensión» y una lectura sobre la que puedes actuar. El Kopp declara una categoría CAT III a doce euros. Sigue las instrucciones del fabricante y las normas que rigen donde vives.
5. Un detector, antes del primer agujero
Un detector de cuatro modos que publica profundidades separadas para madera, metal y cable con tensión cuesta veinte euros. Trata cada lectura como un indicio, calíbralo en la pared que tienes delante y da por supuesto que puede haber un cable donde la construcción lo haga probable.
Lo que a propósito no está en esta lista
Un multímetro, una cámara termográfica y un medidor de humedad son herramientas excelentes que responden preguntas que la mayoría de las casas no tiene. Cómpralos cuando llegue la pregunta, no por adelantado.
Preguntas que se hacen de verdad
¿Por qué una cinta de 3 m antes que una de 5 m?
Porque casi todas las medidas de una casa son de menos de tres metros, y una cinta más corta es más pequeña, más ligera y aguanta mejor en voladizo para su longitud. La Stabila de aquí lee además medidas interiores por una ventana en la carcasa, lo que elimina la suma que sale mal en huecos de ventana y de puerta.
¿Necesito un medidor láser si tengo cinta?
Para medir solo, sí. Una cinta cruzando una habitación necesita una segunda persona o un sitio donde enganchar, y una habitación mal medida es el origen de casi todos los muebles que no encajan. Un medidor por menos de veinticinco euros publica ± 2 mm y funciona desde un extremo.
¿Dónde encaja un detector en el orden?
Justo antes del primer agujero. Un detector de perfiles que publica su profundidad por material — madera 19 mm, cable con tensión 50 mm a 230 V — es el seguro más barato de esta lista, y es un indicio y no una garantía.